jueves, 1 de abril de 2021

El temita pinchudo del "nosotres"

 Percia dice "nuestra" poesía y entrecomillamos. ¿De qué hablamos cuando decimos "nosotros", "nosotras", nosotres"? Y el horrible "ellos" (menos común verlo en femenino o con e, quisiera creer).

Mi más sorprendente momento con este tema fue cuando, en el pràctico de Filosofía feminista, cátedra recién fundada en esa cursada (creo que era el 2016) por Diana Maffía, la profe planteó una pregunta que para mí era tonta (¿Podemos sostener un "nosotras las mujeres"?), mientras leíamos El segundo sexo, de Simone de Beauvoir, y todes mis cumpas, mujeres cis en su totalidad, dudaron, debatieron, argumentaron a favor y en contra. Yo no entendía nada. Me parecía que ser un grupo heterogéneo no nos hacía menos grupa, que "nosotras" no requería unificación ni homogeneidad aunque sí identidad compartida y decisión ideológica de amuche y unión. Parece que no era por ahí. Me quedé mucho tiempo pensando en eso.

Respecto de los pueblos originarios de América, hace años que me permito a mí misma decir "nosotres". Reconstruyo e invento mi herencia guaycurú sin pruebas ni testigos, basándome en insultos caseros y secretos por parte de madre y abuela. No me obligo a buscar mi "nosotres" en la sangre, ni en la conciencia y las prácticas de mis antepasades. Seré adoptada o colada en la fiesta. Yo decido pertenecer e incluirme.

La descentralización de los sentidos

 (Vamos a lo nuestro. Esta iba a ser la entrada 1 antes de ponerme metabloguera.)

Leo la introducción de Percia al dossier de Ex-libris: "Poesía contemporánea en lenguas indígenas: La experiencia de pensar entre lenguas". Me vuelvo a encontrar con este tema de los sentidos y lo sensorial que ya me había captado en otros momentos de mis estudios.

¿La vista es el más central de los sentidos? ¿Porque es más racional, más viril, más objetiva? Dentro de un sistema de conocimiento racional que desprecia la percepción sensorial en general, la cuerpa en su totalidad, y organiza los órganos por jerarquía y función. (Cómo me había costado leer hace...¿ocho años ya? el artículo de Delleuze y Guatarri "¿Cómo hacerse un cuerpo sin órganos?" Tendría que intentar releer ahora)

Tengo acá a medio leer El sabor del mundo. Una antropología de los sentidos, de David Le Breton. 

Por qué esta bloga se llama así y tiene esta plantilla retro

 El título "Lengua, lenguaraces y deslenguades" se me ocurrió hoy cuando leí un artículo de la profe de este seminario y no se me había ocurrido antes, cuando pensé en crear esta bloga.

Creo que me interesa mucho lo que ella dice sobre "La experiencia de pensar entre lenguas" y que la palabra "lengua" tiene la suficiente carga polisémica como para resultar múltiple y mutante. También aparece en muchas expresiones cotidianas y es erótica y está en el título de uno de mis libros preferidos: Borrador para un diccionario de la lengua de las amantes.

Lo de lenguaraces me gusta por lo de hablar mucho, mover la lengua, y por los personajes polémicos que hicieron de "medio" entre conquistadores y originarios. Lo de deslenguades me gusta por lo de "soltar la lengua" y por la alusión a deschavetades o excesos de la lengua.

La plantilla retro me tranquiliza, me da ganas de venir a escribir acá porque es conocida, bella y no me exige adaptación a formatos de pantalla que me fatigan. Juro que probé otras de las nuevas que ofrece bloguer pero no me convencieron.

(Había anotado hoy a la tarde cuatro entradas más pertinentes que estas tres que acabo de hacer pero ya vienen. Acabo de ver que tengo una primera visita. Hola.)

Bloguear siempre bloguear

 Cuando la profe del seminario de Poesía en lenguas indígenas dijo, en la primera clase virtual, que quería que llevásemos una bitácora de lo que íbamos pensando o imaginando mientras leíamos y debatíamos lo que ella nos iba proponiendo, al toque se me ocurrió que era hora de empezar una bloga nueva.

Desde 2008 llevo adelante "Lunes por la madrugada.blogspot", que se amplió en otros blogs hasta llegar a la cantidad de 5 desde hace unos cinco o seis años, creo. Me sigue gustando mucho bloguear. Aunque ya estaba fuera de moda desde el 2004 y las redes sociales evolucionen y los formatos nazcan, se reproduzcan y mueran, yo sigo disfrutando de este escribir hacia abajo como en rollos de papel tissù, por no decir higiénico, y de inventar títulos y etiquetas.

Me gusta descansar de todo lo que se me ocurre poniéndolo acá. Puedo olvidármelo tranquila porque en bloga no se pierde todo como en el feis o, peor, en el insta. Se puede compartir pero no es invasivo. Se puedo leer con lentitud y no necesitás ponerle a todo una selfi.

Cómo alimentar a una musa y conservarla, de Ray Bradbury

 Este cuatrimetre, además de este seminario cuya bitácora estoy iniciando, hago dos seminarios más en Puán virtual (uno de Revistas de poesía y otro sobre Cuerpos y producciones artísticas sobre la Guerra al Paraguay) y un taller de dramaturgia con Mariano Saba.

Recién, en nuestro encuentro semanal de este taller donde somos guiades amorosamente hacia la escritura de textos agónicos que nazcan de nuestros universos personales y de la escucha de los territorios de habla que nos interpelan, hablábamos del libro de Ray Bradbury titulado Zen en el arte de escribir. Me gustó mucho esta parte como inicio de esta bloga:

"Lea usted poesía todos los días. La poesía es buena porque ejercita músculos que se usan poco. Expande los sentidos y los mantiene en condiciones óptimas. Conserva la conciencia de la nariz, el ojo, la oreja, la lengua y la mano. Y sobre todo, la poesía es metáfora o símil condensado. Como las flores de papel japonesas, a veces las metáforas se abren a formas gigantescas. En los libros de poesía hay ideas por todas partes; no obstante, qué pocos maestros del cuento aconsejan curiosearlos."