jueves, 3 de junio de 2021

El poema que se puede morder como fruta

 

Esteban Ríos Cruz. Poeta binnizá (zapoteco)

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Esteban Ríos Cruz. Poeta binnizá (zapoteco) nacido en Asunción Ixtaltepec, Oaxaca, el 16 de junio de 1962.

Formación académica.

Egresado de la Escuela Normal Superior de la Universidad Autónoma de Guerrero. Maestro en Desarrollo Educativo por la Universidad de Puebla y doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Santander, en Oaxaca.

Colaborador.

De la Revista Guchachi’ Reza, Pagine: Revista di Poesía Internazionale, La Casa del Tiempo, Ojarasca, Revista Iguana Azul y Tierra Adentro, y en los periódicos Noticias: Voz e Imagen de Oaxaca y El Sur: Diario Independiente del Istmo. Director de la revista electrónica Siete Venado del Portal Aquioaxaca.com. 

Asesor.

Del Programa Nacional de Actualización Permanente de Maestros de Educación Básica en Servicios. Becario del FONCA en el programa de Escritores en Lenguas Indígenas (1996-1997; 2003-2004; 2006-2007). Miembro del Sistema Nacional de Creadores (2009-2011; 2013-2015).

Reconocimientos.

Ha sido merecedor del Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicana 2018, con su libro Ca guichu’ guendarieedasiló/ Las espigas de la memoria, Premio de Literatura Indígenas de América (PLIA, 2014), Premio CaSa en Creación Literaria en Lengua Zapoteca 2012, con la obra Caadxi diidxa’ za’bi’ lo bi/ Unas palabras al viento, entre otros. Libros publicados: Desandar la memoria (1984) con el que ganó el Premio casa de la Cultura Oaxaqueña; Canción en vigilia (1999); Dxi gueela gaca’ diidxa’/Cuando la noche sea palabra (2006); Ubidxa xti’ galaa dxi /Sol de Mediodía (2008); Ca diidxa’ guchendú/ Palabras germinadas (CDI, 2008); Ca xquelaguidi dxizezá/Los huaraches del tiempo, (FONCA/ELIAC, 2011), y Xaniaa gueela’/ Al pie de la noche (2014). Sus poemas han sido traducidos al francés e italiano. Ha sido becario del SNCA del FONCA

Obra publicada

Poesía: Desandar la memoria, Juchitán, Tortuga Transparente, 1984. || Canción en vigilia, Praxis, 1999. || Dxi gueela’ gaca’ diidxa’. Cuando la noche sea palabra, Conaculta, 2006. || Ubidxa xti´ galaa dxi, Sol de mediodía, Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias, Unidad Regional Tehuantepec, Conaculta,2008.  || Ca diidxa’ guchendú/ Palabras germinadas, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Letras Indígenas Contemporáneas, 2008. || Ca xquelaguidi dxizezá. Los huaraches del tiempo, FONCA / ELIAC, 2011; Editorial Dimensiona, 2011. || Xaniaa gueela’/ Al pie de la noche, Editorial Fusión Sublime, 2014.

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Poemas

LAS ESPIGAS DE LA MEMORIA
        Esteban Ríos Cruz
 
       
MI CORAZÓN    Un árbol junto al río es mi corazón reverdecido. Lleno de recuerdos y pájaros, de gotas de luz que resbalan sobre la hoja de mi mirada.
 
CONSTRUYÉNDOME
Hoy quiero ser mi propia casa, abrir una ventana a la altura del corazón, encalarme los pies, tener un tejado enmohecido donde se resbale la lluvia de agosto. Quiero tener un patio lleno de nubes y árboles, donde cante el cenzontle, escarben las hormigas, mordisquee una brizna de hierba el grillo, mientras el sudoroso sol juegue a esconderse entre las sábanas olorosas a limpio. Hoy quiero soñar despierto, sin el pellizco de una realidad ajena.

RASTROS
Me toma de la mano la ternura, me lleva a recorrerme libremente, hallándome desnudo como una roca cuando la lluvia lo desviste del polvo. Atravieso ligero mi pedazo de mundo sin la carga de la prisa. En el morral sólo llevo nubes  para marcar mi camino.
 
CLARIDAD
Asomado al balcón del día el sol se desmadeja en luces, se adelgaza en claridad, y como aceite tibio se va untando a los árboles, techos y a la risa de los niños.
 
POZO DE AGUA
Me vestía de jueves junto al pozo cuando me bañaba con su agua tibia. La vida crecía como la hierba en el patio, llena de escarabajos, canto de tortolitas y aquel olor a casa de lodo recién barrida. Mi existencia se reducía a un trompo, un perro de ojos grandes con pulgas, y una promesa de tener ropa nueva cuando cumpliera años en junio. El sol cabía en la punta de mi dedo gordo, andaba a trote persiguiendo mi sombra que a veces se atoraba en algún portillo. Hoy mi corazón juega al piso con el tiempo, salta recogiendo las piedras del recuerdo.

MAYO
Los recuerdos son como los sapos, despiertan ante el ruido de la lluvia.
 
MIGAJAS DE LUZ              
Espigas de luz, las palabras se desgranan sobre el regazo del día y germinan en nombres, como piedra, huipil, beso, y dan vida al poema que se puede morder como fruta, porque tiene olor a sonrisa, a ropa recién lavada, a ternura de agua, la magia del sueño en duermevela.
 
MI CORAZÓN ES UNA NUTRIA
 
       3
 
Cuando estamos alrededor de la mesa  compartiendo el agua fresca y la comida, como una mascota cansada de jugar la tarde duerme a nuestros pies. Una profunda ternura aturde mi corazón al buscar las tortillas y encontrar tu mano -en un leve roce que une el cielo y el mar-, y es cuando nos miro como dos nutrias cuidándonos tiernamente, para que no nos arrastre el río del tiempo hacia la vasta arena del olvido.

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Tu boca unida a mi boca dos amaneceres  en un mismo cielo.
Tu mirada en mi mirada dos ríos desbordados en una misma ciudad  
Mi cuerpo en tu cuerpo dos hogueras en vaivén en una misma brasa.  
Tu silencio y mi silencio dos lápidas sin nombres en un mismo olvido.   
 
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Después de extasiarme con tu imagen quisiera guardarme la mirada en un pañuelo, esconderla en algún bolsillo de la camisa o tal vez en ese destartalado ropero en casa, colocarla entre pastillas de alcanfor para que la polilla del tiempo no la devore.  

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Contigo, amor mío, la tristeza es un pajar olvidado en la aguja del tiempo.
 
       21
 
Los años han entrado a nuestra casa, encuentro sus rastros en las cosas amadas, mordidas a los platos, rasguños en las paredes, pequeñas grietas en los adoquines en el patio, la mesa del comedor con las patas flojas, todos los libros con hojas de otoño. El tiempo se ha vuelto un mar sediento de ríos, nos devora los días y los nombres de la existencia, con su mano diestra nos forma arrugas en el rostro, borra las ideas en la pared del pensamiento, ablanda los hombros del odio, le pinta canas a ese otro yo que me mira en el espejo.
 
      24
 
Soy ese silencio  en duermevela que ansía a plenitud, ser una migaja de sonido de esa palabra sonora que es tu nombre  
 
       41
 
Te amo aquí, en este instante infinito donde cada hebra de mis palabras me llevan al laberinto de tu pasión. Soy como una nutria recién nacido, camino a ciegas a encontrarme contigo, pero mi piel te respira,   conoce tu olor de nenúfar en celo. Desnuda tienes la inmensidad del mar, cuando te beso muerdo el horizonte, en tu cintura abrazo esteros, oleajes, la edad de la arena y algunos atardeceres. La ternura es un cenzontle en mi mirada, se posa en todo lo que veo a mi paso, canta con melodía de sal, picotea el verano para tener el mediodía en su garganta. Tus labios son la jícara donde encuentra mi sed, allí calmo el estiaje de las noches sin ti, luna ebria, relámpago bajo la lluvia.       

 

Irma Pineda


 

Pienso en mi propia exposición de cierre de seminario

 De todes les poetas que hemos leído en estos tres meses, todes interesantes y sembradores en mí del deseo de buscar más de sus versos, me eimpactaron particularmente Josephine Bacon y, hoy, Natalia Toledo Paz. 

De todas las líneas de lectura que podría plantear se adelantan dos con más urgencia:

A. La permanencia de todas las edades y vivencias en una misma cuerpa que es ella misma y es múltiple a la vez. Quizas algo que se llame: "Ser niña y ser abuela en la poesía de..." o "Ser niña siendo abuela en la poesía de ..." 

B. La figura del no-camino de la heroína hecha andar, recorrido, danza (tengo que encontrar una palabra que NO sea "no-camino" pero que NO contenga ningún irse ni ningún partir). Algo del "llevarse la casa puesta, el lugar en la lengua". Quizás algo que se llame: "De cómo caminar sin irse en la poesía de..."

Especialmente Natalia Toledo

 POESÍA

Dos Poemas


Natalia Toledo, poeta zapoteca. Foto: Diana Manzo, La Jornada.

Ba’ tobi

Nexhu’ daapu’ biruba xiñá’,
guidila’du’ nusiasi balaana laa.
Nacu’ ti guie’ biele gasi ne ti bicuini ná’,
ti xho’ cubi cayuu ndaaya’ ra birá gueela’.
Lexu cayé’ niidxi sti’ beeu naya’ni’ dxindxi.
Guirá’ niza cuyaa ne bi xti’ yoo li’dxu’.
Zedanda saa ne zuyaacabe ne xhelu’,
rendu ti larigueela’ ne ca i’cu’ pora guiluxe saa:
guirá’ ni nari’ni’ naguenda rirá.
Napu’ ndaani’ ladxido’lo’ ti guendaracaladxi’ caluxe
ma’ qui zagui’tu’ buñega ne ca biza’nu’
ne ma qui zaba’quilu’ lari ndase bichonga ne
dé quichi’
dxi gaca’ nanda’lu’.

 

Tumba primera

Duermes cubierta en tulipanes rojos,
al cuerpo lo anestesia el honor.
Eres una flor recién abierta con un meñique,
un aroma nuevo se bautiza terminando la noche,
el conejo bebe la leche de una luna transparente,
la milpa baila con el viento de tu casa.
Llegará la música y bailarán con tu esposo,
desde tu envoltura quieres que dé fin la fiesta:
toda virginidad es efímera.
En medio del corazón tienes un deseo que expira,
jamás volverás a jugar con muñecas
y jamás caminarás las calles en calzones almidonados
cuando tengas calor.

 

Laníbidó’

Nacanu ti bandá’ naduubi’ sti’ bi,
ruaa bi richeza lu xnisanu
rutiidi’ xquibaxubi ladinu,
huaxa cadi nacanu ti daa reza.
Dxi nisadó’ gue’ ca nisa biina’
gúle ti dani zidi galahui’ guie lua’.

Napa’ ti dxumi guidxi guie’ xtiá gan’da’
ne biruba’ xiñá’ quiize’ dxi lanixpidua’ya’.
Zareenia’ ti xigagueta zuchaya’ ndaani’
guendaruxidxi naxhi ne xindxaa candá’ nisadxu’ni alcanfor.
Naa nanna’ xinga guenda bizabi,
xisi napa’ ti lari ro’ raca yoo
ra rusieeche’ cani nadxibalú ruxhague’ doo xpisuude’.

 

Cumpleaños

Somos un dibujo terso del viento,
su boca estría nuestras aguas,
la espátula pasa,
pero no somos una superficie rota.
Cuando el mar evaporó mis lágrimas,
una salina nació en el centro de mis ojos.

Tengo una canasta llena de albahaca fresca
y tulipanes para regalar el día de mi cumpleaños,
saldré con mi charola colmada de sonrisas melosas y
dádivas alcanforadas.
Yo sé de orfandades,
pero tengo una carpa en donde hago feliz
a quien se atreve a descorrer la cinta de mi enagua.

Flor, venado y mono

 

NATALIA TOLEDO

México, Nación Zapoteca, 1967


ORIGEN

Fuimos escama de Dios,
flor, venado y mono.
Fuimos la tea que partió el rayo
y el sueño que contaron nuestros abuelos.
Caímos en el monte
y el sol nos atravesó con su flecha,
fuimos cántaro ¡au!
fuimos agua ¡au!
Ahora somos ceniza
bajo la olla del mundo.

CASA PRIMERA

De niña dormí en los brazos de mi abuela
como la luna en el corazón del cielo.
La cama: algodón que salió de la fruta del pochote.
Hice de los árboles aceite, y a mis amigos les vendí
como guachinango la flor del flamboyán.
Como secan los camarones al sol, así nos tendíamos sobre un petate.
Encima de nuestros párpados dormía la cruz de estrellas.
Tortillas de comiscal, hilos teñidos para las hamacas,
la comida se hacía con la felicidad de la llovizna sobre la tierra,
batíamos el chocolate,
y en una jícara enorme nos servían la madrugada.

LO QUE SOY, LO QUE RECUERDO

Una libertad que retoza y no se ha hecho fea.
La sensibilidad de un loro que habla,
soy la niña que se le caen las cocadas y no las levanta,
un huevo de gallina negra me recorre y despierta.
Soy una nariz que huele el adobe de la casa de enfrente
un patio y todas sus casas.
Una fotografía regañada,
un trazo delgado en medio de la selva.
Una flor para el agua, para otras flores y no de las personas.
Soy una resina que lloró San Vicente.
Soy un alcaraván que ahogó su canto en otro idioma.

Natalia Toledo nació en Juchitán, Oaxaca, México, en 1967. Pertenece a la Nación Zapoteca. Escribe poesía desde niña, inspirada por su participación en los talleres de escritores de la Casa  de la Cultura de Juchitán. Libros publicados: Paraíso de fisuras, 1992; Mujeres del sol, mujeres de oro, 2002; Flor de pantano, 2004; Olivo negro, 2004, Premio Nezahualcóyotl de Literatura; La muerte pies ligeros, 2005, con obras de su padre, el famoso pintor Francisco Toledo. Ha sido incluida en diversas antologías, entre ellas, Antología de poetas de Tierra Adentro, 1997; La voz profunda, antología de literatura mexicana en lenguas indígenas, 2003 y Words of the True Peoples, Palabras de los Seres Verdaderos, antología de escritores indígenas mexicanos contemporáneos, 2005. Ha participado en encuentros poéticos en Argentina, Venezuela, Francia, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y México. Según Elena Poniatowska: “El amor que Natalia le tiene a las calles, los mercados, las plazas, las calles llenas de baches de agua lodosa lo refleja en su poesía. A través de sus versos, uno recrea Juchitán, los pasos femeninos que dejan su huella en el camino. Dejarse atrapar por su poesía, es reconocer la voz mandona de las oaxaqueñas, las sandungas, las que mecen al pene dentro de sus enaguas. Natalia, fiel a sus padres, canta en zapoteco y en español e iguana rajada reza, resucita en su voz. A su vez ha dicho la poeta juchiteca Rocío González: “Los poemas de Natalia surgen de intuiciones poderosas que se resuelven en cuadros breves, en imágenes nítidas y precisas y, al mismo tiempo, llenas de ventanas, en versos decantados por lo absoluto del instante. Su fascinación es con ella misma, con la niña que fue y necesita reinventar en los olores y sabores, en la flora y la fauna que aparecen en el lenguaje de los sueños y en el regreso- siempre hay un regreso a ese lugar del que nunca se ha ido del todo: más que Juchitán es la construcción del deseo, la intimidad con la naturaleza, la pulsión de lo inmediato. Más que Juchitán es la lengua en la que se juega, la cadencia sensual que vibra como un hormigueo en los chistes y los dobles sentidos, la transfiguración del dolor en vocales alargadas y cantos en las voces de las mujeres que la inventaron, la lengua que impone la singularización, no sólo de ella misma, sino de todo lo que mira: eso que se parece a la felicidad pero no deja de tener algo perverso, la fragilidad de la niña ante la contundencia de lo real.”

Última actualización: 28/06/2018

Las mujeres juchitecas no pedimos permiso para pronunciar las cosas

 

La voz poética de Natalia Toledo enciende las almas en el Zócalo durante la III Fiesta de las Culturas Indígenas

Publicado el 31 Agosto 2016

SC/DDC/CP/692-16 Ciudad de México, 31 de Agosto de 2016

La voz poética de Natalia Toledo enciende las almas en el Zócalo durante la III Fiesta de las Culturas Indígenas

  • Deche bitoope / El dorso del cangrejo fue presentado en recital por su autora y el Secretario de Cultura capitalino, Eduardo Vázquez Martín

  • En su libro más íntimo, publicado por Almadía, sus versos bilingües traducen una poderosa voz en zapoteco y español

Evocaciones de una infancia y adolescencia llena de curiosidades, plagada de búsquedas y erotismo, así como la transición hacia el amor y el descubrimiento de su identidad urbana, florecieron en la voz de Natalia Toledo Paz después de una conversación poética con Eduardo Vázquez Martín, Secretario de Cultura capitalino, la última tarde de agosto en el Zócalo, que alberga la III Fiesta de las Culturas Indígenas, Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México.

La autora de “Busco en las nubes remotas / la escritura de los antepasados. Amo el río de las nutrias, el Istmo y su hundimiento…” compartió en el Foro Centzontle poemas de su más reciente libro: Deche bitoope / El dorso del cangrejo, publicado en zapoteco y español por la editorial Almadía en 2016.

Egresada de la Escuela General de Escritores Mexicanos, la hija del pintor Francisco Toledo ─nacida en Juchitán, Oaxaca─ rescata las leyendas, los mitos y la tradición cultural del pueblo zapoteco en un libro que conjunta la fuerza de su voz poética con las ilustraciones de su hermano Jerónimo, el Dr. Lakra.

“Natalia Toledo no tiene una narrativa poética: trabaja verso a verso y cada uno de ellos es una flecha al alma. Hay un paisaje, una flora, una fauna en su poesía; está el cangrejo desde la portada, el lagarto, el perro, el maíz, el río, las nubes”, comentó el también poeta Eduardo Vázquez Martín.

Para el Secretario de Cultura capitalino, el libro ofrece una narrativa visual, donde la poeta juchiteca crea un mundo simbólico profundamente humano y complejo. “En ese universo poético descubro una reflexión que tiene que ver con cierta sensación de orfandad, de desgarramiento del amor, del dolor por la pérdida”, señaló.

Tras los comentarios de Vázquez Martín, con una sonrisa Natalia Toledo dijo que el ojo y la reflexión que cada persona hace sobre su libro siempre le devuelven el “dorso del cangrejo”. Después abrió la sesión de poesía en voz alta con “Oración”, que compartió primero en zapoteco y después en español.

La candencia, el ritmo y la melodía del zapoteco encendió las almas de los reunidos en el Foro Centzontle, que escucharon el epígrafe de “El dorso del cangrejo”, “La flor de las niñas 2”, “La flor de las niñas 1”, “La flor de los niños”, “El camino del vidente” y “Los zapotecas”, este último poema compartido a petición del Secretario de Cultura capitalino.

Para finalizar la presentación, Feliciano Carrasco, cantautor oaxaqueño y amigo de Natalia Toledo, interpretó algunas canciones, como “El feo” y “Regresa al pueblo”.

En entrevista con motivo de la presentación de El dorso del cangrejo, la Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Indígenas 2004 señaló que en su trabajo literario procura reflejar la esencia zapoteca, de ser una voz de esta lengua indígena que se habla en la región del Istmo de Tehuantepec.

“Escribo generalmente en zapoteco porque es mi lengua materna y trato de que sea así siempre. Incluso, cuando comienzo algo en español estoy pensando en zapoteco, así que voy entretejiendo los dos idiomas. El dorso del cangrejo ─poema que da título al libro─ lo escribí de corrido en zapoteco, ya después lo trabajé en español”, indicó la poeta y narradora.

El amor y el erotismo de la autora de Mujeres del sol, mujeres de oro (2002) también aparece en Deche bitoope (2016), acercando a través de su mirada poética a los lectores a la forma en cómo las mujeres istmeñas perciben y viven su sexualidad.

“Las mujeres juchitecas no pedimos permiso para pronunciar las cosas, nosotras hacemos muchas alusiones a la sexualidad, que es bastante abierta. Recuerdo que cuando era niña, podía pasar por un patio y ver que algunos jóvenes recién casados estaban tras una manta blanca haciendo el amor”, expresó Natalia Toledo.

En “Dolor tonto”, la sexualidad está a flor de piel: “Es verdad que mi piel te quiso: cerré los ojos para poder mirar bajo el cielo las estrellas / pero no pude ver ninguna luz contigo. Entraste a mi casa, eras ya una flor desgranada, como un insecto que se arrastra bajo el suelo del mundo…”

Los más de treinta poemas que integran el libro ─cuya portada es el dorso desnudo y de una mujer tatuada con un cangrejo─ están agrupados en dos grandes secciones: El matriarcado según San Vicente, que es el Santo Patrono de Juchitán y tiene que ver con la visión cultural de las mujeres, y El dorso del cangrejo, poema de largo aliento que revisa su rol como indígena y los mitos que la rodean y su contraste con la identidad urbana.

“Los dividí porque el título del libro es un poema de largo aliento, es el primero que me sale de ese tamaño y de corrido. Un día me senté y lo escribí completito en zapoteco, ya después lo traduje, lo trabajé, le metí algunas cosas a propósito, como las onomatopeyas del siglo XVI”, señaló la poeta cuya obra ha sido traducida al inglés y francés.

“Pienso mucho en mis raíces, en las palabras, en recuperar algunas expresiones que incluyo en los poemas de una manera pensada, pero una vez que los escribo, trato de modificar, haciendo un trabajo más depurado, que realmente sea una expresión zapoteca, así lo pienso, así lo quiero compartir”, agregó.

Natalia Toledo ha publicado también los poemarios Paraíso de fisuras (1990), Olivo negro (2004) ─por el que obtuvo el Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Indígenas─, Flor de pantano (2004) y La muerte pies ligeros (2005). Con su padre ha ilustrado diversos libros que recrean los mitos indígenas para ser presentados a públicos diversos, entre ellos los niños.

Para conocer la programación completa, horarios y detalles de los participantes de la III Fiesta de las Culturas Indígenas, Pueblos y Barrios Originarios, que llega a su fin el próximo 4 de septiembre, visite la página http://data.cultura.cdmx.gob.mx/culturasindigenas/# y siga los hashtags #FCI2016, #CapitalIndígena y #EncaraElRacismo.

Para conocer la cartelera de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, consulte: http://www.cultura.cdmx.gob.mx. Síganos en las redes sociales a través de @CulturaCDMX, así como con los hashtags #soycultura y #SomosCultura.