"En la escritura colonial nos esperan cenizas y ruinas no ontologizables de lo borrado por la modernidad que se conjuran como cuestión, problema y contención: “un tropel de fantasmas [...]: sudarios, almas errantes, ruidos de cadenas en la noche, gemidos, carcajadas chirriantes, y todas esas cabezas, muchas cabezas que nos miran invisibles, la mayor concentración de todos los espectros en la historia de la humanidad” (Espectros 123-124). La aparición textual de esos espectros es irrupción política. Vienen a cobrar deudas irredimibles."
Carlos Jáuregui. Espectros y conjuras. Asedios a la cuestión colonial.