jueves, 1 de abril de 2021

Cómo alimentar a una musa y conservarla, de Ray Bradbury

 Este cuatrimetre, además de este seminario cuya bitácora estoy iniciando, hago dos seminarios más en Puán virtual (uno de Revistas de poesía y otro sobre Cuerpos y producciones artísticas sobre la Guerra al Paraguay) y un taller de dramaturgia con Mariano Saba.

Recién, en nuestro encuentro semanal de este taller donde somos guiades amorosamente hacia la escritura de textos agónicos que nazcan de nuestros universos personales y de la escucha de los territorios de habla que nos interpelan, hablábamos del libro de Ray Bradbury titulado Zen en el arte de escribir. Me gustó mucho esta parte como inicio de esta bloga:

"Lea usted poesía todos los días. La poesía es buena porque ejercita músculos que se usan poco. Expande los sentidos y los mantiene en condiciones óptimas. Conserva la conciencia de la nariz, el ojo, la oreja, la lengua y la mano. Y sobre todo, la poesía es metáfora o símil condensado. Como las flores de papel japonesas, a veces las metáforas se abren a formas gigantescas. En los libros de poesía hay ideas por todas partes; no obstante, qué pocos maestros del cuento aconsejan curiosearlos."

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