viernes, 2 de abril de 2021

Palabra que alegra, palabra que despierta, palabra bella, palabra miel

  Sigo con el mismo artículo de Violeta Percia:

"Al recuperar las instancias colectivas de la oralidad de los pueblos, las palabras cargan con una fuerza propia ligada directamente a su intencionalidad, a lo que ellas convocan. Algo así sucede entre los mè’pháa para quienes la palabra poética no se delimita al interior de un texto sino en el afuera comunitario, por la función que tiene: En el idioma Mè’pháa, la poesía se nombra de muchas maneras. Las definiciones dependen del contexto de la palabra y de quien la hace suya; por ejemplo, ajngáa xka’itsa / palabra que alegra, ajngáa dxáwua / palabra que aconseja, ajngáa xawíí / palabra que despierta, ajngáa tsi’yaa / palabra bella, ajngáa yáa / palabra miel, ajngáa tsíama / palabra que vino del tiempo; no existe un concepto que englobe todo, cada palabra en su diferencia hace el todo y cada una tiene su propia estructura poética de acuerdo a su uso (Matiúwàa 2018: 11)."

En este tipo de palabra pensaba más abajo cuando decía que la tradición europea no imperialista, no heteropatriarcal, también tiene estas formas orales y comunitarias: las rondas, los juegos de niñas con manos y sogas, las canciones de cuna, los versitos infantiles como el "sana sana colita de rana".

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